lunes, 2 de marzo de 2015

EDÉN, EL BELLO JARDÍN EXTENSO

EL JARDÍN DEL EDÉN 

La palabra Edén suele ser utillizado como sinónimo de Paraíso. El Edén (en hebreo עדן) es, según el relato bíblico del libro del Génesis, el lugar donde habría puesto Dios al hombre después de haberlo creado a partir del polvo de la tierra.
Y Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Génesis 2:8
Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase.Génesis 2:15
La palabra Edén suele ser utilizada como sinónimo de Paraíso, sin embargo la palabra Paraíso originalmente se refiere a un bello jardín extenso; mientras que Edén, es una palabra de origén akkadiano (un pueblo de raíz semita), cuyo significado se refiere a un lugar puro y natural. 
Así, Edén se refiere más bién a una región geográfica, mientras que el Paraíso se refiere a un lugar más específico (un huerto o jardín situado en la parte oriental de dicha región).


Descripción e historia

En la Biblia se indica que el Edén es un huerto o jardín que habría existido (al oriente), indicando su existencia en una región que se hallaría en el Oriente Medio. Igualmente se dice que de él salía un río que se dividía en cuatro, llamados: río Pisón, que se dice, rodeó toda la tierra de Havila; el río Gihón, que habría rodeado toda la tierra de Cus; el río Hidekel (río Tigris); que iría al oriente de Asiria ; y el río Éufrates.





                                                                    
Imagen: El Jardín del Edén por Lucas Cranach, el Viejo. 1536

Debate sobre la existencia del huerto del Edén

Cuando en la Biblia se lo define como huerto, algunos grupos de personas y eruditos creen que se estaría aludiendo posiblemente a un lugar real, y no a una simple alegoría; ya que también se menciona un lugar geográfico, donde habría existido (al oriente), indicando una región que se hallaría en Oriente Medio, al este del actual Israel, situándose de este modo en algún lugar de Mesopotamia o de Arabia. Sin embargo hay que tener en cuenta que a nivel científico e histórico, no existen pruebas que indiquen que haya existido realmente el Edén en esa zona geográfica, por lo menos, tal como esta descrito en el génesis.



Fuente: Wikipedia

EL SIMBOLISMO DE LA ROSA DE ORO

LA ROSA DE ORO

El valor de la Rosa de Oro no reside en el precioso metal sino en su significado. La Rosa de Oro es un ornamento bendecido anualmente por el Papa y concedido a iglesias y santuarios, personalidades católicas prominentes de la realeza, los gobiernos y el estamento militar. Fue creada por León IX en 1049.

Como su nombre indica, consiste en un rosal de oro con flores, botones y hojas, colocado en un vaso de plata renacentista en un estuche con el escudo papal. El valor de la Rosa varía en función de la munificencia de los pontífices o de las circunstancias económicas de los tiempos.

Significación y simbolismo

La rosa es bendecida el cuarto Domingo de Cuaresma, el Dominica Laetare (por lo que es también conocido como Domingo de la Rosa), cuando las vestiduras y las cortinas color rosa son sustituidas por el púrpura penitencial, simbolizando esperanza y alegría en medio de la solemnidad cuaresmal. 

A través de la mayor parte de la Cuaresma, los católicos rezan, ayunan, hacen penitencia y meditan sobre la malicia del pecado y el castigo terrible que concita; el Domingo de la Rosa es una oportunidad de ver más allá de la muerte de Cristo en el Calvario y ver al Redentor, resucitado en los primeros rayos del sol de Pascua y regocijarse. 

Las brillantes flores doradas muestran el reflejo de la majestad de Cristo, apropiado porque los profetas lo llamaban “la flor del campo y el lirio de los valles”. Su fragancia, de acuerdo al Papa León XIII, “muestra el dulce olor de Cristo, el cual debería ser ampliamente difundido por sus fieles seguidores”, y las espinas y el tinte rojo refieren a Su Pasión.

Muchos sermones y diplomas papales, cuando la confieren, han explicado el significado místico de la rosa. Inocencio III dijo : "Como el Laetare, el día escogido para la función, representa el amor después del odio, la alegría después de la tristeza, la saciedad después del hambre, lo mismo hace la rosa, designada por su color, olor y sabor, el amor , la alegría y la saciedad, respectivamente. " Y comparada la rosa a la flor referida en Isaías 11:01: " Saldrá una vara del tronco de Jesé, y una flor se levantará de su raíz".

Historia

La flor

Antes del pontificado de Sixto IV (1471-1484) la Rosa de Oro consistió en una flor simple y única hecha de oro puro y ligeramente teñida de rojo. Más tarde, para embellecer el ornamento pero manteniendo el simbolismo místico, el oro se dejó de teñir pero se colocaron rubíes y después varias gemas diferentes en el corazón de la rosa o sobre sus pétalos.

Sixto IV sustituyó la rosa simple por una rama con espinas, hojas y varias (diez o más) rosas, la mayor de las cuales surgía de la parte superior de la rama con las rosas más pequeñas agrupadas alrededor. En el centro de la rosa principal había una taza pequeña con una tapa perforada, en la que el Papa vertía almizcle y sándalo para bendecir la flor. El ornamento todo era de oro puro.

Este diseño “Sixtino” se mantuvo, pero varió en cuanto a decoración, tamaño, peso y valor. Originalmente tenía poco más de seis pulgadas de altura y era llevada fácilmente en la mano izquierda del Papa mientras bendecía a la multitud con su mano derecha, cuando pasaba en procesión desde la iglesia de Santa Croce in Gerusalemme (en Roma) al Palacio de Letrán. 

Posteriormente, especialmente cuando un vaso y un gran pedestal pasaron a formar parte del ornamento, un robusto clérigo estaba obligado a llevarlo, precediendo la cruz papal en la procesión. 

La rosa enviada a Wilhelmina Amalia de Brunswick, esposa del Emperador José I de Habsburgo, por Inocencio XI, pesaba veinte libras y tenía casi dieciocho pulgadas de alto. Tenía forma de ramo, con tres ramas dobladas que se reunían después de muchas vueltas en la parte superior del tallo, soportando una rosa grande y un racimo de hojas.

El jarrón y el pedestal

El jarrón y el pedestal de apoyo han variado en cuanto a material, peso y forma. En un principio eran de oro puro, pero después fueron de plata muy dorada con oro. El pedestal puede ser triangular, cuadrangular u octogonal, y está ricamente adornado con decoraciones y bajorrelieves. Además de la inscripción de costumbre, el escudo de armas del Papa que había confeccionado el ornamento y quien la bendijo y confirió, están grabados en el pedestal.

Origen

La costumbre de dar la rosa suplantó a la antigua práctica de enviar a los gobernantes católicos Llaves de Oro del Confesional de San Pedro, una costumbre introducida en el siglo VIII. Una cierta analogía existe entre la rosa y las llaves: las dos son de oro puro bendecido y concedido por el Papa a los católicos ilustres y, también, ambas tienen reminiscencia de un relicario -la rosa contiene almizcle y bálsamo, las llaves son limaduras de la Silla de San Pedro-.

La fecha exacta de la institución de la rosa es desconocida. Según algunos es anterior a Carlomagno (742-814), según otros, tuvo su origen a finales del siglo XII, pero ciertamente es anterior al año 1050, desde que León IX (1051) habla de la rosa como de una institución antigua en su época.

La costumbre, comenzada cuando los papas se trasladaron a Aviñón, de conferir la rosa al príncipe más meritorio de la corte papal, continuó después que el papado regresó a Roma. 

El príncipe recibiría la rosa de manos del Papa en una solemne ceremonia y acompañado por el Colegio de los Cardenales desde el palacio papal a su residencia. Desde el comienzo del siglo XVII, la rosa era enviada sólo a reinas, princesas y nobles eminentes. 

Emperadores, reyes y príncipes recibían una espada como un regalo más adecuado. Sin embargo, si un digno emperador católico, rey u otro gran príncipe estaba presente en Roma el Domingo Laetare, sería obsequiado con la rosa.

La tarea de llevar y conferir la rosa a aquellos que vivían fuera de Roma era dado por el Papa a los cardenales legados a latere, nuncios y delegados apostólicos. En 1895 fue instituido un nuevo oficio, llamado "Portador de la Rosa de Oro" o "Guardián de la Rosa de Oro", destinado llevar el ornamento a miembros de Casas Reales (cargo no hereditario) y se asignó a un Camarero secreto de capa y espada participante, un rango dentro de la Casa Pontificia que hoy ha dejado de existir.

El enviado papal portador de la Rosa de Oro era recibido con gran ceremonia a su llegada al lugar donde se encontraba el destinatario. En España era un Grande el que, comisionado por el Rey, recibía al enviado pontificio para recoger la distinción y llevarla a la iglesia donde se debía verificar su recepción solemne. 

En el día indicado, el propio representante papal, si tenía el orden episcopal, celebraba misa pontifical. Antes de dar la bendición final, se sentaba en medio del altar, estando frente a él la persona destinataria de la Rosa. El notario real debía entonces leer la bula papal de concesión y las indulgencias otorgadas en la ocasión. 

Se levantaba entonces el prelado y tomaba aquélla en sus manos para entregarla a dicha persona –que la recibía de rodillas– con estas palabras: “Accipe Rosam de manibus nostris quam de speciale commissione Sanctissimi Domini Nostri NN (nombre del Papa) conferimus tibi ”. Dada la bendición, la Rosa de Oro era llevada con gran acompañamiento por la persona distinguida por ella o por su capellán al oratorio donde se iba a colocar permanentemente.


Bendición de la Rosa

Las primeras rosas no fueron bendecidas; la bendición fue introducida para dar más solemnidad a la ceremonia más e inducir una mayor reverencia hacia ella por parte del destinatario. Unos dicen que el Papa Inocencio IV (1245-1254) fue el primero en bendecirla. Otros afirman que los primeros fueron Inocencio III (1198-1216), Alejandro III (1159-1181) o León IX (1049-1055). 

Se dice que León IX, en 1051, obligó al monasterio de monjas de Bamberg, en Franconia, que presentara una Rosa de Oro para ser bendecida y transportada cada año en el Domingo Laetare. Benedicto XIV da fe que la ceremonia de bendición se originó a finales del siglo XIV o principios del XV. Catalanus, maestro de ceremonias papal, cree que incluso las primeras rosas eran ungidas con almizcle y bálsamo, pero la bendición con plegarias, incienso y agua bendita tuvo su inicio más tarde, poco antes del pontificado del Papa Julio II (1503-1513). En la actualidad, el Papa bendice la rosa cada año, pero no siempre es una rosa nueva y diferente; la vieja se utiliza hasta que se haya regalado.

Originalmente (antes que el papado se trasladara a Aviñón) la rosa era bendecida en el Salón de Vestimentas (sacristía) en el palacio donde el Papa estuviera, pero la solemne Misa y la donación de la rosa se llevaba a cabo en Santa Croce in Gerusalemme (una figura, de acuerdo al Papa Inocencio III, de la Jerusalén celestial). La bendición era seguida de una solemne misa cantada, ya sea por el propio Papa o el primer Cardenal Sacerdote. En el primer caso, la rosa era colocada sobre un velo de seda de color de rosa ricamente bordado en oro; en el segundo el Papa sostenía la rosa en la mano, excepto mientras estuviera de rodillas, o durante el Introito, Confiteor, Elevación y el canto del Laudemus in Domino.

Rosa en mano, el Papa regresaba en procesión hasta el Palacio de Letrán, el prefecto de Roma llevaba su caballo por la brida y le ayudaba a desmontar. A su llegada, le daba la rosa al Prefecto, como recompensa por estos actos de respeto y homenaje. Antes de 1305, la rosa no se daba en Roma a ningún extranjero, salvo el emperador en el día de su coronación. Durante su residencia en Aviñón (1305-1375), los Papas, imposibilitados de visitar las iglesias y basílicas romanas, realizaban muchas de sus funciones sagradas, entre ellos la bendición de la rosa, en la capilla privada de su palacio (de ahí el origen de la Cappella Pontificia). A su regreso a Roma (con excepción de Sixto V), retuvieron esta costumbre.

La bendición de la rosa ahora tiene lugar en el Salón de Vestimentas (Camera dei parimenti) y la Misa solemne en la capilla papal. La rosa es colocada sobre una mesa iluminada con velas y el Papa, vestido con alba y estola, capa y mitra, comienza la ceremonia con la oración ritual. 

Luego pone incienso (sostenido por el cardenal-diácono) en el incensario e inciensa el bálsamo y luego el almizcle. Luego espolvorea el almizcle dentro de la taza pequeña en el corazón de la rosa principal. 

Entonces inciensa la rosa y la rocía con agua bendita. Se la entrega entonces al clérigo más joven de la Cámara, quien la carga delante del Papa hasta la capilla, donde se la coloca sobre el altar al pie de la cruz sobre un velo de seda ricamente bordado. Allí permanece durante la misa cantada por el primer cardenal-sacerdote.

Acabada la misa, y hecha oración ante el altar por el Pontífice, recibe la Rosa como antes y la lleva a su cámara. Si aquel a quien quiere darla está presente, se le hace llegar a sus pies; y estando de rodillas le da el Pontífice la Rosa diciendo: 

“Recibe la Rosa de nuestras manos, que aunque sin méritos, tenemos en la tierra el lugar de Dios. Por ella se designa el gozo de una y otra Jerusalén; es a saber, de la Iglesia triunfante y militante, por la cual a todos los fieles de Cristo se manifiesta aquella flor hermosísima que es gozo y corona de todos los Santos. Recibe ésta tú, hijo amadísimo, que eres noble según el siglo, poderoso y dotado de gran valor, para que más y más te ennoblezcas en Cristo Nuestro Señor con todo género de virtudes, como rosas plantadas junto al río de aguas abundantes, cuya gracia, por un acto de su infinita clemencia, se digne concederte el que es Trino y Uno por lo siglos de los siglos. Amén. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Si no hay destinatario previsto para ese momento, la Rosa es llevada en procesión ante el Papa a la sacristía, donde es cuidadosamente guardada en un lugar especial para ella, hasta ser concedida a un personaje digno.


Destinatarios

Entre las principales iglesias a las que la rosa ha sido presentada son la Basílica de San Pedro (cinco rosas), la Basílica de San Juan de Letrán (cuatro rosas - según algunos, dos de ellas fueron entregadas a la propia basílica y dos a la capilla llamada Sancta Sanctorum), la Basílica de Santa María la Mayor (dos rosas), el Santuario de Nuestra Señora de Fátima (dos rosas), Santa Maria sopra Minerva (una rosa) y San Antonio dei Portoghesi (una rosa).

En la segunda mitad del siglo XX, las concesiones de la Rosa de Oro fueron muy raras y en todos los casos fueron conferidas a lugares religiosos, sobre todo santuarios. 

El Papa Pablo VI, por ejemplo, hizo solo cinco concesiones de la Rosa de Oro durante su pontificado, que duró desde 1963 hasta 1978, y ninguna de ellas fue a personas, sí a lugares de devoción. 

El Papa Juan Pablo II hizo ocho entregas de la Rosa de Oro, cada una a un santuario diferente, durante sus 27 años de pontificado. Por lo tanto, la atribución de la Rosa de Oro puede ser considerada un gran privilegio.

Nuestra Señora de Fátima, Portugal (Pablo VI; 1965) Nuestra Señora de Guadalupe, México (Pablo VI; 1966) Nuestra Señora de Aparecida, Brasil (Pablo VI; 1967) 

Santuario de Jasna Góra, Polonia (Juan Pablo II; 1979) Santuario de Knock, Irlanda (Juan Pablo II; 1979) Nuestra Señora de Luján, Argentina (Juan Pablo II; 1982) Santuario de Matka Boża Kalwaryjska, Polonia (Juan Pablo II; 1987) Nuestra Señora de la Evangelización en Lima, Perú (Juan Pablo II; 1988) Nuestra Señora de la Concepción del Sameiro, Portugal (Juan Pablo II; 2003) Oratorio de San José, Quebec, Canadá (Juan Pablo II; 2004) Nuestra Señora de Lourdes, Francia (Juan Pablo II; 2004).

El Papa Benedicto XVI ha entregado las siguientes Rosas de Oro: Nuestra Señora de Jasna Gora, Częstochowa, Polonia (2006) Nuestra Señora de Aparecida, Brasil (2007) Basílica de Mariazell, Austria (2007) Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, Estados Unidos (2008) Nuestra Señora de Bonaria, Cagliari, Italia (2008) Nuestra Señora de Pompeya, Campania, Italia (2008) Nuestra Señora de Europa, Gibraltar (2009) Virgen de la Cabeza, Jaén, España (2009) Nuestra Señora de Ta 'Pinu (2010), Nuestra Señora de Fátima (2010) Nuestra Señora del Socorro de Valencia, Venezuela, en 2010. Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Cuba,en 2012.

Papa Francisco en 2013 entregó la Rosa de Oro a Nuestra Señora de Guadalupe, México.


                            Imagen: Rosa de Oro de Minucchio da Siena (1330), dada por el Papa 
                           Juan XXII a  Rudolfo III de Nidau, Condé de Neuchâtel. Una de las más 
                            antiguas que se conservan en el Museo nacional de Moyen Âge.


DE PROFUNDIS CLAMAVI AD TE, DOMINE

DE PROFUNDIS 

De Profundis (en español "desde el abismo") es un motete en el que se canta el salmo bíblico número 130 (129). 
Se trata de un salmo penitencial que suele emplearse principalmente en la liturgia de difuntos.


De profundis clamavi ad te, Domine;

Domine exaudi vocem meam.

Fiant aures tuae intendentes

in vocem deprecationis meae.

Si iniquitates observaveris,Domine,

Domine, quis sustinebit?

Quia apud te propitiatio est,

et propter legem tuam, sustinui te, Domine.

Sustinuit anima mea in verbo eius;

speravit anima mea in Domino.

A custodia matutina usque ad noctem,

speret Israel in Domino.

Quia apud Dominum misericordia

et copiosa apud eum redemptio.

Et ipse redimet Israel

ex omnibus iniquitatibus eius.


Traducción


Desde lo más profundo te llamo a ti, Señor:

¡Señor, escucha mi voz!

¡Que tus oídos atiendan

la voz de mis súplicas!

Si las culpas consideras, Señor,

¿Señor, quién resistirá?

Porque hay gracia en ti,

y por tu ley,

te busco, Señor.

Mi alma aguarda en su palabra;

Espera mi alma en el Señor.

Más que los centinelas la aurora

aguarda Israel a Yahveh.

Porque en el Señor hay misericordia,

y en Él habita la total redención,

Él redimirá a Israel

de todas sus culpas.

CUARESMA: PIEDAD POPULAR Y LITURGIA

Liturgia y piedad popular 
en el tiempo de Cuaresma

La divergencia existente entre la concepción litúrgica y la visión popular de la Cuaresma, no impide que este tiempo sea un espacio propicio para una interacción fecunda entre Liturgia y piedad popular

La Cuaresma es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos, de recurso más frecuente a las "armas de la penitencia cristiana": la oración, el ayuno y la limosna (cfr. Mt 6,1-6.16-18).

En el ámbito de la piedad popular no se percibe fácilmente el sentido mistérico de la Cuaresma y no se han asimilado algunos de los grandes valores y temas, como la relación entre el "sacramento de los cuarenta días" y los sacramentos de la iniciación cristiana, o el misterio del "éxodo", presente a lo largo de todo el itinerario cuaresmal. 

Según una constante de la piedad popular, que tiende a centrarse en los misterios de la humanidad de Cristo, en la Cuaresma los fieles concentran su atención en la Pasión y Muerte del Señor.

El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las Cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. 

Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual.

A pesar de la secularización de la sociedad contemporánea, el pueblo cristiano advierte claramente que durante la Cuaresma hay que dirigir el espíritu hacia las realidades que son verdaderamente importantes; que hace falta un esfuerzo evangélico y una coherencia de vida, traducida en buenas obras, en forma de renuncia a lo superfluo y suntuoso, en expresiones de solidaridad con los que sufren y con los necesitados.

También los fieles que frecuentan poco los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía saben, por una larga tradición eclesial, que el tiempo de Cuaresma-Pascua está en relación con el precepto de la Iglesia de confesar lo propios pecados graves, al menos una vez al año, preferentemente en el tiempo pascual.

La divergencia existente entre la concepción litúrgica y la visión popular de la Cuaresma, no impide que el tiempo de los "Cuarenta días" sea un espacio propicio para una interacción fecunda entre Liturgia y piedad popular.

Un ejemplo de esta interacción lo tenemos en el hecho de que la piedad popular favorece algunos días, algunos ejercicios de piedad y algunas actividades apostólicas y caritativas, que la misma Liturgia cuaresmal prevé y recomienda. 

La práctica del ayuno, tan característica desde la antigüedad en este tiempo litúrgico, es un "ejercicio" que libera voluntariamente de las necesidades de la vida terrena para redescubrir la necesidad de la vida que viene del cielo: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4; cfr. Dt 8,3; Lc 4,4; antífona de comunión del I Domingo de Cuaresma)

La veneración de Cristo crucificado

El camino cuaresmal termina con el comienzo del Triduo pascual, es decir, con la celebración de la Misa In Cena Domini. En el Triduo pascual, el Viernes Santo, dedicado a celebrar la Pasión del Señor, es el día por excelencia para la "Adoración de la santa Cruz".

Sin embargo, la piedad popular desea anticipar la veneración cultual de la Cruz. De hecho, a lo largo de todo el tiempo cuaresmal, el viernes, que por una antiquísima tradición cristiana es el día conmemorativo de la Pasión de Cristo, los fieles dirigen con gusto su piedad hacia el misterio de la Cruz.

Contemplando al Salvador crucificado captan más fácilmente el significado del dolor inmenso e injusto que Jesús, el Santo, el Inocente, padeció por la salvación del hombre, y comprenden también el valor de su amor solidario y la eficacia de su sacrificio redentor.

Las expresiones de devoción a Cristo crucificado, numerosas y variadas, adquieren un particular relieve en las iglesias dedicadas al misterio de la Cruz o en las que se veneran reliquias, consideradas auténticas, del Lignum Crucis. 

La "invención de la Cruz", acaecida según la tradición durante la primera mitad del siglo IV, con la consiguiente difusión por todo el mundo de fragmentos de la misma, objeto de grandísima veneración, determinó un aumento notable del culto a la Cruz.

En las manifestaciones de devoción a Cristo crucificado, los elementos acostumbrados de la piedad popular como cantos y oraciones, gestos como la ostensión y el beso de la cruz, la procesión y la bendición con la cruz, se combinan de diversas maneras, dando lugar a ejercicios de piedad que a veces resultan preciosos por su contenido y por su forma.

No obstante, la piedad respecto a la Cruz, con frecuencia, tiene necesidad de ser iluminada. Se debe mostrar a los fieles la referencia esencial de la Cruz al acontecimiento de la Resurrección: la Cruz y el sepulcro vacío, la Muerte y la Resurrección de Cristo, son inseparables en la narración evangélica y en el designio salvífico de Dios. 

En la fe cristiana, la Cruz es expresión del triunfo sobre el poder de las tinieblas, y por esto se la presenta adornada con gemas y convertida en signo de bendición, tanto cuando se traza sobre uno mismo, como cuando se traza sobre otras personas y objetos.

El texto evangélico, particularmente detallado en la narración de los diversos episodios de la Pasión, y la tendencia a especificar y a diferenciar, propia de la piedad popular, ha hecho que los fieles dirijan su atención, también, a aspectos particulares de la Pasión de Cristo y hayan hecho de ellos objeto de diferentes devociones: el "Ecce homo", el Cristo vilipendiado, "con la corona de espinas y el manto de púrpura" (Jn 19,5), que Pilato muestra al pueblo; las llagas del Señor, sobre todo la herida del costado y la sangre vivificadora que brota de allí (cfr. Jn 19,34); los instrumentos de la Pasión, como la columna de la flagelación, la escalera del pretorio, la corona de espinas, los clavos, la lanza de la transfixión; la sábana santa o lienza de la deposición.

Estas expresiones de piedad, promovidas en ocasiones por personas de santidad eminente, son legítimas. Sin embargo, para evitar una división excesiva en la contemplación del misterio de la Cruz, será conveniente subrayar la consideración de conjunto de todo el acontecimiento de la Pasión, conforme a la tradición bíblica y patrística.


La lectura de la Pasión del Señor

La Iglesia exhorta a los fieles a la lectura frecuente, de manera individual o comunitaria, de la Palabra de Dios. Ahora bien, no hay duda de que entre las páginas de la Biblia, la narración de la Pasión del Señor tiene un valor pastoral especial, por lo que, por ejemplo, el Ordo unctionis infirmorum eorumque pastoralis curae sugiere la lectura, en el momento de la agonía del cristiano, de la narración de la Pasión del Señor o de alguna paso de la misma.

Durante el tiempo de Cuaresma, el amor a Cristo crucificado deberá llevar a la comunidad cristiana a preferir el miércoles y el viernes, sobre todo, para la lectura de la Pasión del Señor.

Esta lectura, de gran sentido doctrinal, atrae la atención de los fieles tanto por el contenido como por la estructura narrativa, y suscita en ellos sentimientos de auténtica piedad: arrepentimiento de las culpas cometidas, porque los fieles perciben que la Muerte de Cristo ha sucedido para remisión de los pecados de todo el género humano y también de los propios; compasión y solidaridad con el Inocente injustamente perseguido; gratitud por el amor infinito que Jesús, el Hermano primogénito, ha demostrado en su Pasión para con todos los hombres, sus hermanos; decisión de seguir los ejemplos de mansedumbre, paciencia, misericordia, perdón de las ofensas y abandono confiado en las manos del Padre, que Jesús dio de modo abundante y eficaz durante su Pasión.

Fuera de la celebración litúrgica, la lectura de la Pasión se puede "dramatizar" si es oportuno, confiando a lectores distintos los textos correspondientes a los diversos personajes; asimismo, se pueden intercalar cantos o momentos de silencio meditativo.

El "Vía Crucis"

Entre los ejercicios de piedad con los que los fieles veneran la Pasión del Señor, hay pocos que sean tan estimados como el Vía Crucis. A través de este ejercicio de piedad los fieles recorren, participando con su afecto, el último tramo del camino recorrido por Jesús durante su vida terrena: del Monte de los Olivos, donde en el "huerto llamado Getsemani" (Mc 14,32) el Señor fue "presa de la angustia" (Lc 22,44), hasta el Monte Calvario, donde fue crucificado entre dos malhechores (cfr. Lc 23,33), al jardín donde fue sepultado en un sepulcro nuevo, excavado en la roca (cfr. Jn 19,40-42).

Un testimonio del amor del pueblo cristiano por este ejercicio de piedad son los innumerables Vía Crucis erigidos en las iglesias, en los santuarios, en los claustros e incluso al aire libre, en el campo, o en la subida a una colina, a la cual las diversas estaciones le confieren una fisonomía sugestiva.

El Vía Crucis es la síntesis de varias devociones surgidas desde la alta Edad Media: la peregrinación a Tierra Santa, durante la cual los fieles visitan devotamente los lugares de la Pasión del Señor; la devoción a las "caídas de Cristo" bajo el peso de la Cruz; la devoción a los "caminos dolorosos de Cristo", que consiste en ir en procesión de una iglesia a otra en memoria de los recorridos de Cristo durante su Pasión; la devoción a las "estaciones de Cristo", esto es, a los momentos en los que Jesús se detiene durante su camino al Calvario, o porque le obligan sus verdugos o porque está agotado por la fatiga, o porque, movido por el amor, trata de entablar un diálogo con los hombres y mujeres que asisten a su Pasión.

En su forma actual, que está ya atestiguada en la primera mitad del siglo XVII, el Vía Crucis, difundido sobre todo por San Leonardo de Porto Mauricio (+1751), ha sido aprobado por la Sede Apostólica, dotado de indulgencias y consta de catorce estaciones.

El Vía Crucis es un camino trazado por el Espíritu Santo, fuego divino que ardía en el pecho de Cristo (cfr. Lc 12,49-50) y lo impulsó hasta el Calvario; es un camino amado por la Iglesia, que ha conservado la memoria viva de las palabras y de los acontecimientos de los último días de su Esposo y Señor.

En el ejercicio de piedad del Vía Crucis confluyen también diversas expresiones características de la espiritualidad cristiana: la comprensión de la vida como camino o peregrinación; como paso, a través del misterio de la Cruz, del exilio terreno a la patria celeste; el deseo de conformarse profundamente con la Pasión de Cristo; las exigencias de la sequela Christi, según la cual el discípulo debe caminar detrás del Maestro, llevando cada día su propia cruz (cfr. Lc 9,23)

Por todo esto el Vía Crucis es un ejercicio de piedad especialmente adecuado al tiempo de Cuaresma.

Para realizar con fruto el Vía Crucis pueden ser útiles las siguientes indicaciones:

- la forma tradicional, con sus catorce estaciones, se debe considerar como la forma típica de este ejercicio de piedad; sin embargo, en algunas ocasiones, no se debe excluir la sustitución de una u otra "estación" por otras que reflejen episodios evangélicos del camino doloroso de Cristo, y que no se consideran en la forma tradicional;

- en todo caso, existen formas alternativas del Vía Crucis aprobadas por la Sede Apostólica o usadas públicamente por el Romano Pontífice: estas se deben considerar formas auténticas del mismo, que se pueden emplear según sea oportuno;

- el Vía Crucis es un ejercicio de piedad que se refiere a la Pasión de Cristo; sin embargo es oportuno que concluya de manera que los fieles se abran a la expectativa, llena de fe y de esperanza, de la Resurrección; tomando como modelo la estación de la Anastasis al final del Vía Crucis de Jerusalén, se puede concluir el ejercicio de piedad con la memoria de la Resurrección del Señor.

Los textos para el Vía Crucis son innumerables. Han sido compuestos por pastores movidos por una sincera estima a este ejercicio de piedad y convencidos de su eficacia espiritual; otras veces tienen por autores a fieles laicos, eminentes por la santidad de vida, doctrina o talento literario.

La selección del texto, teniendo presente las eventuales indicaciones del Obispo, se deberá hacer considerando sobre todo las características de los que participan en el ejercicio de piedad y el principio pastoral de combinar sabiamente la continuidad y la innovación. En todo caso, serán preferibles los textos en los que resuenen, correctamente aplicadas, las palabras de la Biblia, y que estén escritos con un estilo digno y sencillo.

Un desarrollo inteligente del Vía Crucis, en el que se alternan de manera equilibrada: palabra, silencio, canto, movimiento procesional y parada meditativa, contribuye a que se obtengan los frutos espirituales de este ejercicio de piedad.

El "Vía Matris"

Así como en el plan salvífico de Dios (cfr. Lc 2,34-35) están asociados Cristo crucificado y la Virgen dolorosa, también los están en la Liturgia y en la piedad popular.

Como Cristo es el "hombre de dolores" (Is 53,3), por medio del cual se ha complacido Dios en "reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz" (Col 1,20), así María es la "mujer del dolor", que Dios ha querido asociar a su Hijo, como madre y partícipe de su Pasión (socia Passionis).

Desde los días de la infancia de Cristo, toda la vida de la Virgen, participando del rechazo de que era objeto su Hijo, transcurrió bajo el signo de la espada (cfr. Lc 2,35). Sin embargo, la piedad del pueblo cristiano ha señalado siete episodios principales en la vida dolorosa de la Madre y los ha considerado como los "siete dolores" de Santa María Virgen.

Así, según el modelo del Vía Crucis, ha nacido el ejercicio de piedad del Vía Matris dolorosae, o simplemente Vía Matris, aprobado también por la Sede Apostólica. Desde el siglo XVI hay ya formas incipientes del Vía Matris, pero en su forma actual no es anterior al siglo XIX. La intuición fundamental es considerar toda la vida de la Virgen, desde el anuncio profético de Simeón (cfr. Lc 2,34-35) hasta la muerte y sepultura del Hijo, como un camino de fe y de dolor: camino articulado en siete "estaciones", que corresponden a los "siete dolores" de la Madre del Señor.

El ejercicio de piedad del Vía Matris se armoniza bien con algunos temas propios del itinerario cuaresmal. Como el dolor de la Virgen tiene su causa en el rechazo que Cristo ha sufrido por parte de los hombres, el Vía Matris remite constante y necesariamente al misterio de Cristo, siervo sufriente del Señor (cfr. Is 52,13-53,12), rechazado por su propio pueblo (cfr. Jn 1,11; Lc 2,1-7; 2,34-35; 4,28-29; Mt 26,47-56; Hech 12,1-5). Y remite también al misterio de la Iglesia: las estaciones del Vía Matris son etapas del camino de fe y dolor en el que la Virgen ha precedido a la Iglesia y que esta deberá recorrer hasta el final de los tiempos.

El Vía Matris tiene como máxima expresión la "Piedad", tema inagotable del arte cristiano desde la Edad Media.


Fuente: www.vatican.va - Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos |



viernes, 27 de febrero de 2015

"DHIKR ALLAH" (EL RECUERDO DE DIOS)

 DHIKR: EL RECUERDO DE DIOS


El recuerdo de Dios (Dhikr), es el medio por el que las estaciones otorgan sus frutos, hasta que el buscador llega a la Divina Presencia. En el viaje a la Divina Presencia, la semilla de la rememoración es plantada en ell corazón, y regada con el agua de la alabanza y alimentada con la glorificación hasta que el árbol del dhikr echa profundas raíces y comienza a dar sus frutos.

Esta es la fuerza de todo progreso, y la cimentación de todo éxito. Es el despertador del sueño y eh salvador del descuido, es el puente hacia el Uno recordado. Los sheikhs se esfuerzan en recordar a su Señor en cada aliento, así como los ángeles están constantemente en estado de dhikr', alabando a Dios. 

Uno de nuestros sheikhs ha dicho, "Te recordé, porque me olvidé de Tí por un momento, y el modo más fácil de recordarte, es mencionarTe con mi lengua." Si el discípulo menciona a su Señor en todo momento, encontrar la paz y la satisfacción en su corazón, y elevará su espíritu y su alma, y se sentará en la Presencia de su Señor. El Profeta (s.a.w.s.) dijo en una Tradición auténtica mencionada en el Musnad de Ahmad, "La gente del dhikr son la gente de Mi Presencia." Así, el gnóstico, es el que mantiene el dhikr en su corazón, y deja atrás las ataduras del mundo.

La Mención del Dhikr en el Corán

El Dhikr es mencionado muchas veces en el Sagrado Corán. En la mayoría de los versos lo que se quiere decir con la palabra dhikr es glorificar, exaltar, y alabar a Dios, y mandar salutaciones al Profeta (s.a.w.s.) Dios ha dicho, "Recordadme y Yo os recordaré." (2: 152). 

También ha dicho, "...Y recuerda mucho a tu Señor, y glorificadlo al atardecer y al alba." (3:41). Y también, " Aquellos que recuerdan a Dios de pie, sentados o acostados..." (3:191). Él ha dicho, "Aquellos que creen, y cuyos corazones encuentran alivio en el recuerdo de Dios - pues verdaderamente en el recuerdo de Dios los corazones se alivian." (13:28). Y "...los hombres y mujeres que recuerdan mucho a Dios." (33:35). Y también, " ¡Oh vosotros que creéis! ¡Recordad mucho a Dios! ¡Glorificad Le mañana y tarde! " (33:41,42)

Hay muchos, muchos versos del Corán que hacen mención del dhikr. El Imam Nawawi dijo, "Todos los sabios musulmanes han coincidido en la aceptación y la posibilidad de realizar el dhikr con el corazón y con la lengua, por hombres y mujeres adultos, por niños, por el que tiene la ablución, por el que no la tiene, e incluso por la mujer durante su periodo. Los sabios han permitido que el dhikr se realice en forma de glorificación, de exaltación, de alabanza, y como forma de enviar saludos al Profeta (s.a.w.s.)."

El dhikr pulimenta los corazones y es la fuente del hálito Divino quereanima a los espíritus moribundos llenándolos con las bendiciones de Dios, adornándolos con Sus Atributos, llevándolos del estado de abandono, al de completo despertar. Si nos mantenemos ocupados con el dhikr Allah, la felicidad y la paz nos serán garantizadas. El dhikr es la llave de ha felicidad, la llave de la alegría, y la llave del Amor Divino.

La Mención Del Dhikr En La Sunnah

Según Bujari, Abu Musa al-Ashari (r.a.a) relató que el Profeta (s.a.w.s.) dijo, "La diferencia entre el que recita el dhikr y el que no lo recita, es como la diferencia entre el vivo y el muerto." Tirmidhi narró de Anas (r.a.a.) que el Profeta (s.a.w.s.) dijo, " Si alguna vez pasáis junto a los jardines del paraíso, ¡quedaros!." Y le preguntaron, "¡Oh Mensajero de Dios! ¿Cuales son los jardines del paraíso?" El respondió, "Los grupos que recitan el dhikr ! "

Bujari narró en su libro que según Abu Hurayrah (r.a.a.) el Profeta (s.a.w.s.) dijo, "Dios Todopoderoso y Exaltado tiene ángeles que buscan a la gente del dhikr. Si encuentran a la gente del dhikr, los acompañan hasta que alcanzan el primer cielo. Y Dios le pregunta a sus ángeles, '¿Qué están haciendo Mis siervos?' Y los ángeles dicen, 'Oh Dios, Te alaban y glorifican, y recitan dhikr" Dice Dios, "¿Me han visto?" Los ángeles contestan, "No, no Te han visto." Entonces Dios pregunta, "¿Cómo sería si Me vieran?" Los ángeles responden, "Oh Dios, si Te vieran, ellos te ofrecerían más alabanzas, más glorificaciones, y Te recordarían mucho más." Y Dios pregunta, "¿Qué es lo que piden?" Los ángeles contestan, "Piden Tu paraíso" Dios pregunta, "¿Han visto acaso Mi paraíso?" Los ángeles contestan, "No, Mi Señor". Dios continúa, "¿Cómo sería si vieran Mi paraíso?" Los ángeles responden, "Estarían mucho más atraídos por él, y más ansiosos de alcanzarlo." Entonces Dios les pregunta, "¿Qué es lo que temen?" Y 1os ángeles dicen, "Ellos temen el fuego del infierno", y Dios pregunta, "¿Cómo sería si vieran el fuego del infierno?" y responden, "Se apartarían de él lo más posible, y pedirían protección." Entonces dijo Dios, "Sois todos testigos de que los perdono de todos sus pecados." Un ángel preguntó, '¡Oh Nuestro Señor!, hay uno entre esa gente que no es uno de ellos. Solamente vino para requerirle algo a alguno de ellos. Dios dijo, "Aquellos que Me recuerdan son Mis amados. Cualquiera que entre en su circulo será perdonado."

De Los Dichos De Los Imames Y De Los Sabios Sobre El Dhikr Ibn Abbas (r.a.a.) dijo, "Dios Todopoderoso Y Exaltado puso un límite en todas las obligaciones que ordenó al género humano; excepto para el dhikr. Porque ahí no hay límite." 

Ibn Qayyim al Jawziyya dijo, "No hay duda de que el corazón se oxida, lo mismo que el cobre y la plata se oxidan. El corazón se pule con el dhikr', que lo deja inmaculado como un espejo. La oxidación del corazón es debida al abandono y al pecado. Y su pulido se logra por medio de dos actos: el arrepentimiento y el dhikr. Si a alguno se le ensombrece el corazón, las imágenes que este refleje serán borrosas. Verá la falsedad aparecer como verdad, y la verdad como la imagen de la falsedad. Cuando hay mucho oxido en el corazón, el corazón se oscurece, y en la oscuridad las imágenes de la Verdad y de la Realidad jamás aparecen. El modo mejor de pulirlo es a través del dhikr Allah."

Ibn Ata Allah dijo, "Por medio del dhikr te liberas del abandono y del descuido. Mantienes tu corazón Presente en Dios, Todopoderoso y Exaltado. El método mejor para aproximarse a Su Presencia, es por la recitación del nombre, "Allah", en el corazón o con la lengua, o recitando alguno de Sus Nombres."

Abuh Qasim al-Qushayri dijo, "El dhikr es el apoyo más fuerte que podemos encontrar en el camino hacia Dios, Todopoderoso y, Exaltado. Nadie puede alcanzar la Divina Presencia sino es por medio de la recitación continua del dhikr."

Mulay al-Arabi ad-Darqawi dijo, "No digas, 'Yo soy nada'. Tampoco digas, 'Soy algo'. No digas, 'Necesito esto y aquello', ni tampoco, 'No necesito nada.' Dí, ¡Allah!, y verás maravillas." 

Podemos ver por lo que hemos mencionado que todos los guías y sheikhs perfectos aconsejan al buscador en el Camino de Dios que recite continuamente dhikr en todos los momentos de su vida, y que busque la compañía de grupos que practiquen el agradecimiento. Hemos visto también que el Sagrado Corán y la Sunnah del Profeta (s.a.w.s.) y los sabios, están todos de acuerdo en esta materia.

Los Tipos De Dhikr

El dhikr se puede hacer, bien en silencio, o bien en alta voz. El Profeta (s.a.w.s.) animaba a la gente a practicarlo de las dos maneras. Entre los sabios de la Ley Divina y los sheikh Sufíes, algunos prefieren el dhikr en alta voz, y otros prefieren el dhikr silencioso.

El Dhikr En Voz Alta

Bujari narró que Abu Hurayra (r.a.a.) reportó que el Profeta (s.a.w.s.) dijo, "Dios dijo, 'Si Mi siervo Me menciona en sí mismo, Yo lo mencionaré en Mí Mismo. Si Me menciona en grupo, Yo lo mencionaré a él en un grupo en Mi Presencia." 

Entendemos de esta Tradición que menciona a Dios en grupo implica el hacerlo en voz alta. Algunos sabios determinaron de esto, que está permitido hacerlo así. Bujari narró que Ibn Abbas (r.a.a.) dijo, "En tiempo del Profeta (s.a.w.s.), la gente acostumbraba a elevar su voz en el dhikr. "También Bujari narró que Abu Mabad (ra.a.), el esclavo liberado de Ibn Abbas (r.a.a), dijo, "Ibn Abbas me dijo, 'En vida del Profeta (s.a.w.s.), era costumbre cantar alabanzas a Dios en voz alta después de la celebración de las oraciones obligatorias.

Cuando se oía el dhikr, yo sabía que la oración en común había terminado." El Imam Ahmad Abu Dawud y Tirmidhi relatan que as-Saib (r.a.a.) reportó que el Profeta (s.a.w.s.) dijo, "Vino Gabriel y me ordenó que ordenara a mis Compañeros que elevaran sus voces en el takbir (Allahuu akbar, Dios es El más Grande)." Ha sido narrado por Bujari y Muslim y mencionado por Jalaluddin as-Suyuti en otras recopilaciones, que Ali ibn Abi Talib (a.s.) dijo, "Una vez preguntó al Profeta (s.a.w.s.), 'Oh Mensajero de Dios, guíame por el camino más corto a la Presencia de Dios, y a la manera más fácil de adorarLo, y la mejor para Dios, Todopoderoso y Exaltado.' El Profeta (s.a.w.s.) dijo, 'Oh Ali, debes recitar continuamente dhikr Allah, en silencio y en voz alta.' Yo repliqué, "Oh Profeta, todo ser humano recita dhikr. Dame algo especial." 

El Profeta (s.a.w.s.) dijo, 'Oh Ali, lo mejor de lo que yo he dicho, y que dijeron todos los profetas anteriores a mí es, la ilaha il'-Allah. Si pudiéramos poner en el plato de una balanza todos los cielos y la tierra, y en el otro, la ilaha il'-Allah, resultaría que éste pesaría más. El Día del Juicio no vendrá, mientras haya en la tierra gente que diga la ilaha il'-Allah. Entonces pregunté, "¿Cómo debo recitar?" El Profeta (s.aw.s.) dijo, "Cierra tus ojos y escúchame mientras yo recito la ilaha il'-Allah tres veces. Luego lo dirás tú tres veces, y yo te escucharé.' Entonces el Profeta (s.a.w.s.) lo dijo y yo lo repetí en voz alta."

En la narración del Imam Ahmad y de Tabarani, esta Tradición continúa, describiendo cómo el Profeta (s.a.w.s.) enseñó a sus compañeros el dhikr. "Ibad bin Samit (r.a.a.) dijo que el Profeta (s.a.w.s.) dijo, "¿Hay algún extranjero entre vosotros?" y dijimos, "No, Enviado de Dios." Él dijo, "Cerrad la puerta." Luego dijo, "Levantad vuestra mano y repetid despues de mi la ilaha il'Allah". Nosotros levantamos ha mano y dijimos, la ilaha il'-Allah. Entonces el Profeta (s.a.w.s.) dijo, "Alabado sea Dios que me ha enviado con estas palabras al mundo. Él me las ordenó así, Él me prometió el paraíso con ello, y El nunca cambia Sus promesas." Entonces el Profeta (s.a.w.s.) dijo, "¡Sed felices! Dios os ha perdonado."

Jalaluddin as-Suyuti mencionó los beneficios del dhikr en alta voz en un artículo titulado Natijat al-fikr fi jahr adh-dhikr. y cita veinticinco Tradiciones auténticas en las que se menciona el dhikr realizado en voz alta.

El Dhikr Silencioso


Dios ha dicho, "Recuerda a tu Señor en tu interior, con humildad y temor, y sin levantar la voz, en la mañana y en la tarde, y no seas de los negligentes." (7:205). El Imam Ahmad ha narrado que Abu Hurayra (r.a.a.) reportó que el Profeta (s.a.w.s.) dijo, que dice Dios, "Yo estoy con Mi siervo cuando Me recuerda, y al recordarMe, sus labios se mueven." 

Comentando esta Tradición, el Imam Nawawi dijo, "Dios está con el que Lo nombra, con el que Lo nombra en su corazón y con el que Lo nombra con su lengua, pero debemos de reconocer que el dhikr del corazón es más perfecto. El que recuerda, recita el dhikr con la lengua a fin de reflejar lo que sucede en su corazón. Cuando el amor de Dios y Su recuerdo desbordan el corazón y el espíritu, la lengua se mueve, y el buscador es aproximado." El sheikh Amin al-Kurdi dijo en el Tannwir al-qulub,

"El dhikr que se realiza con la lengua, que combina sonidos y letras, no siempre es fácil de realizar, porque el comprar y vender y demás actividades que uno pueda hacer, distraen la atención del dhikr. Lo contrario es cierto en el dhikr, del corazón, que por eso cobra sentido, libre de letras y sonidos. De ese modo nada distrae a uno de su dhikr, como dice el poeta: "Con el corazón recuerda a Dios, en secreto, fuera de lacreación, fuera del mundo, sin palabras. Este es el mejor recuerdo: de él fluyen los dichos de los santos."

Esto es por lo que nuestros maestros Naqshbandi han elegido el dhikr del corazón. Y aún en más, porque el corazón es el lugar donde el Perdonador fija Su mirada, el lugar donde se asienta la fe, el receptáculo de los secretos y la fuente de las luces. Si este está sano, todo el organismo estará sano, y si está en desequilibrio, todo el organismo lo estará, como fue puesto en claro para nosotros por el Profeta (s.a.w.s.). 

Una Tradición que confirma esto fue narrada con la autoridad de Aisha (r.a.a.), "Dios favorece el dhikr sobre el dhikr", setenta veces (quiere decir el dhikr silencioso, sobre el que se practica en alta voz). El Día de la Resurrección, Dios pedirá cuentas al género humano, y los ángeles custodios traerán todo lo que han escrito y registrado. Dios Todopoderoso dirá, "Mirad a ver si algo de lo que le corresponde a Mi siervo se ha quedado fuera." Los ángeles dirán, "No dejamos fuera nada que a nosotros concerniera, pues todo lo que registramos, escrito está." y Dios dirá, "Oh Mi siervo, hay algo tuyo que solamente Yo recompensaré. Es el recuerdo escondido que tú hacías de Mí." También con la autoridad de Aisha (r.aa.), "El dhikr que no es oído por los ángeles custodios vale por setenta del que oyen." Lo narró Bayhaqi.

Los Estádos Del Dhikr y Su Cumplimiento

Según la gente del Sufismo, el dhikr es esencial porque es el medio más primario para acercar al buscador a la Presencia de Dios. Se pueden distinguir tres grados diferentes que reflejan los distintos estados de acercamiento a la Divina Presencia: 
  • El dhikr que la gente corriente realiza con su lengua. 
  • El dhikr que la gente especial realiza con su corazón. 
  • El dhikr de los elegidos, entre los especiales, por su aniquilación en el dhikr, cuando ven al Uno que recuerdan y son aniquilados en Su Presencia. 


El Imam Ghazzali dijo, "Debéis de saber que Dios desvaneció los velos de la ignorancia y llevó a la gente al estado de visión, por medio del dhikr continuo. El primer estado del dhikr es el dhikr que se cumple con la lengua, luego está eh dhikr del corazón, y después la aparición de la Divina Presencia en la recitación del dhikr, dejando ya éste de ser necesario". 

El Sheik ah-Munawi dijo, "Para el que busca en el camino de Dios, la cosa que más alto beneficio le puede procurar es el dhikr del Nombre, "Allah", por cuyo medio probará y verá el Amor de la Divina Presencia". 

El Imam Junayd dijo "Cualquiera que recite dhikr con el Nombre que lo abarca todo, "Allah", es aquel que se abandona, conectándose a Su Señor, existiendo en Su Presencia, mirándoLo a Él a través de su corazón, donde la Luz de Dios ha quemado por completo el cuerpo físico." Este es el método de los grandes sheikhs de la Orden Naqshbandi para iniciar a sus discípulos en el dhikr con el Nombre Único, que abarca todos los Atributos, "Allah", y por la negación y la afirmación con las palabras sagradas, "La ilaha il'-Allah." 

A través de estas dos fórmulas, los discípulos podrán alcanzar el estado de excelencia, el que es mencionado por el Profeta (s.a.w.s.) en la Tradición narrada por Bujari y Muslim, "La excelencia consiste en adorar a Dios como si lo vieras". 

Ibn Qayyim al-Jawziyya dijo, "Si una persona quiere ser guiada, debe buscar a alguien de entre la gente del dhikr. Si encuentra a uno de ellos, que mantiene el dhikr continuo, y que sigue la Sunnah del Profeta (s.a.w.s.), debe de pegarse a él." Ibn Hajar al-Haythami dijo, "El buscador en sus primeros pasos, antes de alcanzar el grado del conocimiento, debe de obedecer las órdenes de su sheikh, que posee los dos conocimientos - el conocimiento Divino y el conocimiento de la Ley Divina -, porque es como un doctor que ha experimentado y probado toda la sabiduría divina manteniendo el dhikr en su corazón".

FUENTE: Haqqani Textos

MARÍA EN EL CATOLICISMO Y EN EL ISLAM

La Santísima Virgen María 
en el catolicismo y el Islam
María, es en el Islam el paradigma de la perfección 
en la mujer

No hay duda, que de todas las religiones que existen en el mundo, es en el Catolicismo y en el Islam donde la Santísima Virgen María se venera con mayor esplendor.


Luego siguen otras denominaciones cristianas; aunque hacemos la salvedad, que hay algunas que no solo no la veneran sino que incluso hablan mal de ella, injuriándola y vilipendiándola, e incluso publican libros y folletos, donde amparándose en una “libertad de expresión ilimitada”; cometen el pecado más abominable (al menos para la otra vida): La blasfemia.


En nuestro País, fuera de la nueva legislación penal que sanciona con mayor penalidad este tipo de delitos, y que algunos señalan y critican, existe un asidero constitucional que lo regula.


En efecto: de acuerdo al artículo 25 de nuestra Constitución Política – se garantiza el libre ejercicio de todas las religiones, sin más límite que el trazado por la moral y el orden público. Y de acuerdo al Artículo 6 de la misma; “Toda persona puede expresarse y difundir libremente sus pensamientos siempre que no subvierta el orden público, ni lesione la moral, el honor y la vida privada de los demás.
Yo como musulmán me siento ofendido en mi honor, mi moral y mis principios, por esos panfletos que se venden en algunas librerías.

Para aquellos que no les importa y peor aún, para aquellos que venden, aceptan y promueven sus enseñanzas, no debe importarles tanto el enojo de mi persona o el de los musulmanes y espero que también de los católicos, sino el de Jesús, el verbo encarnado de Dios, al mancillar a su madre y peor aún el de Dios, Allah, al momento que se enfrenten a Él, el día de la Resurrección de los muertos o día del Juicio final. ¡Los compadezco!


Sin embargo, a pesar de que hay un sustento legal: tanto constitucional, como en la Ley secundaria, hay una marcada dejadez, y permanente pasividad de los fieles y la dirigencia católica, en al menos protestar legalmente, utilizando la Ley.


Los panfletos siguen repartiéndose; la blasfemia contra la Virgen María se multiplica y aparte de las denuncias que manifiesto en Aclarando Conceptos, no encuentro reacción católica alguna, a la cual pueda yo, unir mis esfuerzos.


A pesar de ser fuerte, la iglesia católica lamentablemente sigue siendo débil, por la pasividad exagerada de su alta dirigencia y de la mayoría de sus fieles.


¡Espero que Dios los ilumine y los fortifique y los dirija a la acción!

¡Ojalá!

Aprovecho la edición de este programa de “Aclarando Conceptos” para recalcar las siguientes aclaraciones:


1-A pesar de la grandeza de la Santísima Virgen María, el culto de Adoración (Latría) se le dispensa únicamente a Dios. El único, el infinito. Allahu Akbar. Dios, es lo más grande. Es el todo.


A la Virgen se le venera (dulía); aunque su veneración es de un grado elevado, por lo que se le denomina hiperdulía. Como musulmanes, sólo adoramos a Dios, a quién a los cristianos llaman “el Padre”, poniendo la cabeza en el suelo físicamente cuando podemos hacerlo; o mentalmente, cuando estamos impedidos físicamente para ello.



2-La veneración a la Santísima Virgen María, no se la hemos prestado a nuestros hermanos católicos; sino que la hemos obtenido del Corán. Esto es así, una respuesta colectiva para muchos católicos que se extrañan y algunos de ellos me preguntan, porqué un musulmán habla tan bien de la Virgen María.


A esto aclaramos, que la mención de la Virgen María, en el Corán, es incluso más sublime y bella que en el Nuevo Testamento.
María, es en el Islam el paradigma de la perfección en la mujer y su historia adquiere tanta relevancia que la revelación coránica le ha dedicado todo un capítulo, la Sura 19, que lleva su nombre; además de ser mencionada en otros capítulos, entre ellos, en la Sura 3. “La familia de Imrán” (Joaquín) o sea, la familia de la Virgen María.


La Inmaculada Concepción de María, junto con la Inmaculada Concepción de Jesús, están testificados por la Revelación Coránica y representan dos artículos de fe, que ningún creyente musulmán pondría en duda. Son así dogmas de fe desde el siglo VII. 

De todas las iglesias cristianas, sólo la Iglesia católica reconoce como dogma de fe, la Inmaculada Concepción de María, que no se encuentra en la Biblia y que fue reconocida hasta el siglo XX. María (Mariam), es la mujer más venerada de los musulmanes. Los pasajes del Libro sagrado, que datan tanto del comienzo de la Revelación así como de sus fases más tardías; subrayan la eminencia y la perfección de María, lo mismo que informan de las circunstancias que han rodeado el nacimiento milagroso de su hijo.



El Profeta (la paz y bendiciones sean con él) afirmó, en un dicho famoso; que María la madre de Jesús; nació inmaculada y que tuvo un hijo también inmaculado, Jesús, sin contacto carnal y que María es la mujer más pura, que ha habido y habrá.


En la Sura 3 María era asistida por los Ángeles en el templo y aparecerían milagrosamente ante ella, frutos y comida que no correspondían incluso a la estación. Esto provocaba asombro de Zacarías, sacerdote y profeta, por la elevada posición de María ante su Señor. Dice el Sagrado Corán a este respecto:  Y, he ahí, que los ángeles dijeron: "¡Oh María! Ciertamente, Dios te ha escogido y te ha purificado, y te ha exaltado sobre todas las mujeres de la creación."(3:42).


En la Sura de María se relata el episodio de la concepción y nacimiento de Jesús. Parecido al relato bíblico, contiene 3 milagros adicionales y sublimes en el Sagrado Corán, que la Sagrada Biblia no menciona.


1- Que Jesús habla recién nacido, defendiendo a su madre, del señalamiento de mujer soltera (José no aparece todavía)

2- El aparecimiento milagroso de un arroyo a los pies de la Virgen de aguas cristalinas, para que ella apagara su sed y

3- De dátiles frescos que maduraron instantáneamente para que ella comiera, inmediatamente después del parto. Dios estaba siempre pendiente de ella; como dice la oración, que en árabe es Salam Aleki, Mariam - La paz sea contigo María – ya que Ave María y Dios te salve, son saludos romanos; “llena eres de gracia, el señor (Allah) es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito, el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Jesús y sierva sumisa de Dios.

Amén.

Autor: Dr. Armando Bukele Kattan
Fuente: Aclarando conceptos - Contacto: abk@aclarandoconceptos.com